Desde la clínica veterinaria Cap i Cua, en Aldaia, hoy os vamos a hablar de una de las enfermedades que más miedo produce, la Leishmaniosis.
Se trata de una enfermedad producida por un parásito (Leishmania) cuando entra en la sangre de un individuo por la picadura de un mosquito (flebótomo).

Aunque el hospedador definitivo es el perro, no debemos olvidar que este parásito también puede infectar a nuestros felinos (sobre todo si están inmunodeprimidos), incluso a nosotros, por ello es una de las principales zoonosis en el mundo. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) la incidencia anual se estima entre 1,5 y 2 millones de casos, la prevalencia en 12 millones, y se calcula que la población en riesgo de ser infectada es de 350 millones de personas.
En España la Leishmaniosis es endémica, presente en la mayor parte del territorio peninsular e Islas Baleares.

¿Cuáles son los síntomas que podemos apreciar?
Los principales síntomas que podemos observar en nuestro peludo son muy variables: lesiones en la piel, adelgazamiento, anorexia, apatía, lesiones oculares, articulares, etc.

¿Se puede diagnosticar?
Sí. De hecho, el diagnóstico temprano es una gran ventaja para la evolución de la enfermedad.
Mediante diversas pruebas sanguíneas (test rápido, frotis, anticuerpos, PCR…) o biopsias de tejidos (se reserva para casos más complicados) se puede identificar el parásito a fin de poner el tratamiento adecuado lo antes posible.
¿Cuál es su tratamiento?
En primer lugar debemos averiguar en que fase está la enfermedad para conocer el grado de afectación de su mascota, y así proponer el tratamiento más adecuado en cada caso. Se valora además la facilidad de cumplir con las pautas del medicamento para seleccionar uno u otro.
En general, el tratamiento consta de una combinación de varios fármacos que actúan sinérgicamente para disminuir la carga parasitaria y facilitar que el sistema inmunitario del paciente se recupere.
¿Cómo podemos proteger a nuestro compañero?
Para evitar a este parásito, podemos actuar desde dos frentes:
- Repeliendo el vector, el mosquito. Existen en el mercado numerosas pipetas y collares de distintas duraciones y composiciones. Siempre es recomendable consultar con un profesional cuál es la más indicada para cada animal, considerando su edad, hábitat, raza e incluso pelaje.
- Ayudar a las defensas de nuestro amigo mediante una vacuna anual o un tratamiento oral.
Dado que la protección que confieren, tanto las vacunas como el tratamiento oral, está en torno al 70%, es necesario protegerle también con repelentes y realizar la prueba en sangre anualmente.
Desde la clínica Cap i Cua, en Aldaia, te animamos a contactar con nosotros para poder resolver todas tus dudas e informarte de nuestras campañas de medicina preventiva.
Su salud es la nuestra.
